Ecología asesinada

Bienvenidos nuevamente los escritos de mi abuelo.

El Mar de Aral era desconocido para mi, pero mi abuelo nuevamente me enseña sobre este y otros datos en su siguiente escrito. También recomiendo leer “Cómo el cultivo de algodón acabó con un gran lago”; escrito por Milhaud, quien en su pasión por descubrir cambios históricos sobre los mapas, muestra imágenes satélitales de los cambios del Mar de Aral. Foto: Imagen satélital del Mar de Aral.

A pesar de todas las advertencias claras y reiteradas que La Madre Naturaleza le ha enviado al hombre para el cuidado del medio ambiente y los recursos naturales, los humanos seguimos atropellando sin consideración y de manera infame nuestros recursos naturales. Rios, bosques, lagos, fauna, flora han sido brutalmente tratados sin tener en cuenta el daño irreparable que le hacemos a la Tierra y a nuestros descendientes, quienes no conocerán muchos de los animales y plantas que milagrosamente han logrado subsistir hasta ahora a pesar del vandalismo del hombre. Lo más triste del caso es que los Gobiernos de todos los paises, afectados o no, hacen caso omiso a las claras advertencias hechas mil veces por la naturaleza y por unos pocos hombres, que preocupados por este aterrador mal, han dicho en muchas formas lo que está sucediendo y lo que sucederá si no se toman los correctivos necesarios, muchas veces fáciles de efectuar, para salvar un entorno determinado.

El calentamiento de la Tierra es un hecho que los escépticos no quieren reconocer a pesar de las claras muestras de este fenómeno, como el deshielo producido en los polos y la pérdida de nieve en las altas montañas de los países como Colombia, que de esta forma pierde gran parte del caudal de sus rios

Son muchos los ejemplos que nos ha mostrado la naturaleza y la angustia de unos pocos hombres sobre este escalofriante tema. Miremos por ejemplo el caso del Lago Aral o Mar de Aral, en Rusia, llamado así por sus dimensiones. Este lago contenía una gran variedad y cantidad de peces, muchos de ellos únicos en el mundo, aptos para el consumo humano. Pero alguien en el mandato de Nikita Jruschchov comenzó a hacer siembras de algodón en sus orillas y el Estado aprobó esta industria que se fue desarrollando más cada día. Para abreviar diré que no fueron suficientes las quejas de los científicos que a tiempo avisaron de las consecuencias catastróficas de ese proceder. En cinco años el “Mar” se secó con las consecuencias a tiempo avisadas, hambre y escases para los habitantes de sus riveras, y la tristeza de la humanidad pensante que le tocó mirar con dolor la pérdida de un tesoro que nunca se recuperaría.

Este caso, que no es único en el mundo, no se si será conocido por nuestros gobernantes; lo que sí sé es que en Colombia ha habido muchos casos similares, con resultados iguales o peores a los del lago Aral, uno de ellos el de la Ciénaga del Magdalena, que sufrió la construcción de una carretera con lamentables consecuencias, pero la ciénaga aún lucha por existir, y ahora quieren ampliar la carretera sin medir las consecuencias. Casos similares hay muchos en Colombia, como el de la laguna de Fúquene, como el de los páramos, San Turván es un ejemplo en donde la minería quiere acabarlo en detrimento de la producción de agua para varios pueblos, y en parte para Bucaramanga.

El petróleo es otra de las grandes industrias que no respetan el ecosistema, ahora están utilizando la técnica del FRACKING que consiste (explicado muy soméramente) en triturar por medios explosivos las rocas que están a grandes profundidades para extraer gas y petróleo, inyectándole agua a presión; esto hace que los acuíferos que están a profundidades inferiores se hundan y desaparezcan en perjuicio de los humedales y esteros que son indispensables para la ecología del llano. Es necesario decir, que esta técnica ha sido prohibida en los mismos EE.UU, en donde se inventó, también en Argentina y otros países que se preocupan por la ecología. Al desaparecer el agua se muere la vegetación convirtiendo la tierra laborable en desierto; esto es una infamia mas, sin que los Gobiernos, por negligencia o por otros motivos no explicables, hayan tomado cartas en este asunto. Muchos campesinos y hacendados se han quejado, pues sin agua sus hatos y cultivos desaparecen irremediablemente, y así toma forma el desempleo con el desplazamiento a las ciudades. Ni que decir de los  “agricultores”,  que han convertido parte de  el llano en un inmenso  cultivo de palma, para lo cual han modificado el curso natural de ríos y caños en detrimento del ecosistema natural sin pensar en los demás habitantes del llano. Así mismo los cultivadores de arroz y otros productos; en ninguno de estos casos los respectivos gobernantes se han pronunciado para detener el atropello, y otra vez surge el desempleo y el desplazamiento de comunidades enteras.

Como estos casos aquí escritos hay muchos de iguales o peores consecuencias para comunidades en particular y el mundo en general, sin que los Gobiernos logren entender y aceptar lo grave del problema, como el calentamiento de la Tierra.

Visto como cosa natural, ni la prensa, ni la radio, ni la TV se han atrevido a denunciar muchos de estos hechos; incluso de vez en cuando y sin entrar en materia, muestran, por ejemplo, el fenómeno del FRACKING como un logro científico, sin ahondar en los perjuicios que causa al país. Para conocer esos intríngulis tendríamos que adentrarnos en aguas demasiado profundas para nuestras fuerzas, únicamente ponemos nuestro granito de arena y nuestra voz de protesta. Leer “Falta de educación” el verdadero enemigo de la Tierra.

El  Congreso, y en general los políticos, tiemblan o miran para otro lado antes que ponerle la cara al problemita, o hacen lo de la avestruz para que nadie los juzgue. Los juzgará la Historia y no muy bien, pues es un problema inocultable que las generaciones futuras sufrirán en sus justas proporciones.

En el momento de escribir etas líneas El Espectador de abril 15 2016 publica un interesante artículo sobre la explotación de petróleo en la Macarena. Una infamia mas con este sufrido país que no descansa de los atropellos y, digámoslo con franqueza, robos de toda clase efectuados por funcionarios de todos los niveles en todas dependencias del gobierno sin que nadie, ni siquiera el Congreso se pronuncie sobre este otro atropello. Ya hay una carretera como uno de los proyectos de la explotación, prueba de ello son las fotos en este diario publicadas; no sabemos que tan avanzada está la obra, pero confiamos en que todavía sea tiempo para detenerla con el fin de que no cause daños irreparables en un sistema ecológico frágil y de gran belleza admirada por propios y extraños

Creo que es mi deber social y cívico escribir sobre este complejo tema.

Francisco Campuzano, Bogotá 15 de Abril 2016

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