El Movimiento Autónomo

El hombre desde mucho tiempo atrás, pensó en transportarse con un menor esfuerzo que el andar. Tal vez lo pensó al inventar la rueda, pero no pudo materializar su idea y lo dejó para más tarde. Mas tarde, por las necesidades guerreras, aparecieron las Cuadrigas con éxito rotundo en su labor aplastante sobre sus enemigos, y aparecieron también los Coches tirados por caballos que transportaban a poderosos Señores. Demás está decir que ni los caballos, ni la Cuadrigas, y menos los Coches, estaban al alcance del pueblo.

Esta parte de la historia duró así por muchos años, y aquí damos un brinco grande, hasta que en época reciente el ingenio del hombre hizo posible la Era Industrial, en la que apareció La Caldera y muchos ingeniosos inventos mas; me atrevo a decir que los primeros Automóviles fueron fabricados, para su locomoción, con una caldera; para que se comprenda mejor, la caldera los impulsaba. Esto parece increíble pero es cierto, que una máquina de proporciones relativamente grandes para un aparato, como el auto, no guardara relación estética con este. La Caldera se inventó en 1776, bastante antes que el motor de combustión interna. Este, tal vez, fue el primer intento por crear un aparato con Movimiento Autónomo.

Pasado el tiempo apareció el motor de Combustión Interna, algo imperfecto, pero ya existía, lo vino a perfeccionar un Alemán en 1872 convirtiéndolo en el motor de cuatro tiempos que conocemos hoy y que ha tenido muchas modificaciones y adelantos mecánicos y técnicos para nuestro beneficio. Ya con este avance que se le dió al automóvil, que ya venía funcionando a vapor con su caldera a cuestas, para el hombre significó otro adelanto en el deseo de crear el aparato de Movimiento Autónomo.

Entonces se empezó a producir también en América, especialmente en los Estados Unidos, con algunas reticencias por parte especialmente de los hombres del campo, que preferían el transporte movilizándose a caballo o en carruajes de tracción animal. Según la historia no fueron pocas las confrontaciones, a veces violentas, entre los partidarios de los dos diferentes sistemas de locomoción, el tradicional con base en animales, o el nuevo transporte, el mecánico. Sobra decir quién ganó la batalla.

A Colombia llegó el “El Carro o Automóvil” en el año de 1889, era un carro francés, fue importado por Carlos Carriolano Amador, antioqueño muy rico; el ingreso a Medellín fué un viaje bastante complicado, no existían carreteras y el trayecto tuvo que cumplirse en varias etapas: el automóvil llegó de Francia por barco, pues no existía el avión, primero a Puerto Colombia, de allí por el rio Magdalena hasta Puerto Berrio, después a lomo de mula llegó a Barbosa, y el recorrido final tuvo que ser hecho en “andas”, lo que quiere decir, a mano. Don Carlos tuvo el buén juicio de que junto con el carro viniera un chofer, que también cumpliera la labor de mecánico, esto con el fin lógico de ponerlo a andar.

Ya con esta novedad, en Colombia se comenzó a importar automóviles de varias marcas y estilos, había mejora en los medios de movilización, como las carreteras, lo que hacía mas fácil la entrada al país de toda clase de importaciones, se abrieron Agencias que traían determinadas marcas de vehículos y sus repuestos, lo que fomentaba la venta de esta línea de artículos, mi Padre fue una de las personas que se arriesgó en esa clase de negocios. En ese tiempo los autos llegaban por barco a Barranquilla, y de allí por el rio Magdalena a La Dorada y de La Dorada “a pié” por una mala carretera hasta Bogotá, trayecto que a veces demoraba hasta dos días. Yo participé en varios de estos difíciles viajes varia veces.

Claro que este movimiento de comercio trajo consigo otra clase de actividades, como los talleres, actividad a la cual necesariamente tuvo que ingresar mi padre para darle un buén servicio a los carros que vendía.

Esta pequeña historia y para completar el cuento de Movimiento Autónomo, se pueden agregar otros aparatos como la motocicleta, el avión y aún la bicicleta. Lo que he querido resaltar es la lucha del hombre por alcanzar sus metas que a veces parecen una utopía. Lo cierto es que El Movimiento Autónomo ya existe.

Autor: Francisco Campuzano, Bogotá 11 de Julio 2015

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